VIVIR EN
MUGARDOS

Historia

Una pequeña villa con una larga historia que contar.

Mugardos es una villa con mucha historia. Ya habitada desde tiempos prehistóricos gracias a su excelente ubicación y la fertilidad de sus tierras, conserva todavía hoy en día algunas fortificaciones donde habitaron los Celtas, como el Castro do Eixo, el Castro das Escadas y el Castro de San Victorio.

Mugardos cuenta, también, con varios asentamientos de origen romano en su territorio, como los de Santa Lucía o Noville. Y es que de nuevo las características propias del lugar fueron motivo de atracción para establecer poblaciones en las tierras que hoy ocupa la villa.

Continuando el recorrido por los orígenes de Mugardos, es en la Edad Media cuando se encuentra citado por primera vez como tal el nombre de la villa, concretamente en el año 1067.

Durante los siglos posteriores a la caída del Imperio Romano, los mugardeses estuvieron bajo el dominio de clérigos y familias de hidalgos. En el siglo XIV los Andrade -una familia muy influyente en aquellos tiempos- se habían hecho con el control de toda la zona de Ferrolterra, quedando también bajo su influjo las tierras de Mugardos. Para someter a los mugardeses, fundaron el Monasterio de Montefaro, al que se otorgó el poder sobre la villa de Mugardos, junto con su coto, señorío y jurisdicción.

Entre las atribuciones de los monjes de Montefaro se encontraban las de nombrar juez y alcalde en la villa, lo que generó una serie de conflictos que duraron hasta el año 1805, cuando por fin se les concedió a los mugardeses el escudo municipal y el título de Real Villa que hoy lucen con orgullo.

Un acontecimiento curioso que también forma parte de la historia de Mugardos, fue el desembarco de la princesa Mariana de Neoburgo en el castillo de La Palma, para su casamiento con Carlos II, en el año 1689. Dicen los historiadores que al poner por primera vez un pie en España, en una roca de la ría, la princesa resbaló y cayó sentada, haciendo que la roca se ganase el sobrenombre de “cu da Raíña” (culo de la Reina) entre los mugardeses. Desde los acantilados de La Palma podrás observar esta regia roca, que emerge en solitario de entre las aguas de la ría, próxima al castillo, y de la cual seguro que no olvidarás su nombre.